Últimamente (los días y las noches se parecen demasiado)... (mentira). Chistecito al margen que para quien no curta Cerati no va a tener sentido. La verdad es que el últimamente se refiere a las mañanas, que antes representaban el despertar del dia y un universo casi infinito de posibilidades. Hoy, las certerzas acometen apenas abro los ojos y entre pensamientos inconexos que no quieren abandonar los mágicos trazos de un sueño que prefiero mil veces a mi realidad, tengo que afrontar la tristeza enorme que me desgarra a pedazos el alma.
Tenés razón, suena todo muy trágico y es cierto que tengo cierta inclinación al melodrama. Serán los genes, la ascendencia cultural, la ópera y los gritos, la exacerbación de las emociones... aunque yo amo discurrir suave y discretamente. No. Miento de nuevo. Prefiero arder mil veces a una excistencia tibia. La pared decía, palabras más, palabras menos, que la resignación era abrazar con modestia una felicidad que no alcanza.
Pienso que es mi aversión a ésto mismo lo que, entre mil otras razones, me impide renunciar.
La psiquiatra por un lado convence y "refuerza" la lógica y la entereza de una individualidad a la que renunciaría sin pensarlo, por la magia y la dependencia del binomio amoroso.
Las ratas al parecer poseen un mecanismo de selección natural que se activa a la hora de elegir pareja. Las muy inmundas y astutas detectan cualquier falla genética que pueda tener su candidato a pareja y automáticamente la descartan para no comprometer su descendencia.
Estaba pensando que sería fenómeno ir así, sabiendo con quien a uno le va a ir bien y con quien uno va a romperse o perderse y finalmente frustrarse.
On second thought, las ratas no aman, sólo se aparean y cumplen el mandato de la especie.
Igualmente, ¿ qué mierda hago ahora con esto que no me cabe en el cuerpo?
La sensación de estafa es insoportable.
Friday, February 23, 2007
Subscribe to:
Post Comments (Atom)


No comments:
Post a Comment